*Esperan ansiosos la navidad y piden a dios en que los escuche para mejorar el panorama en el que se vive.
Orizaba, Veracruz / Adriana López Martínez.- El obispo de Orizaba, Marcelino Hernández Rodríguez en el inicio del año litúrgico, reconoció que los fieles están esperanzados de que el próximo año será mejor y piden por la paz y la seguridad en sus hogares así como en sus empleos.
Durante la homilía dominical indico que con el inicio el año litúrgico se anuncia l paz pues nos hace mucha falta tenerla, así mismo dijo que, “ es que anuncia la Paz, y nos hace mucha falta tener paz. Es que anuncia justicia; y ya nos anda por tanta injusticia que hemos dejado filtrar, y que la cometemos de mil maneras. Es que su llegada baña todo de alegría, y nos tiene arrastrados la tristeza y el desánimos, creemos en muy pocas cosas”.
Monseñor que en este primer Domingo de Adviento. Se recibe con emoción, porque con cariño, su ternura se recibe a Jesús como bebé, pequeño, indefenso, sufriendo carencias desde recién nacido, ya sabemos la historia.
Citó que es curioso ver todo lo que ponemos. También para eso es la Navidad; al fin y al cabo es a Jesús a quien le referimos todo lo que nos falta, y la esperanza va en torno a su cierta llegada, de cada año, y de llegada prometida.
Subrayo que la llegada de la navidad nos trae esperanza, pues nos saca del mundo, injusto, violento, desesperado, intolerante, acelerado, ingrato. "Hoy estarás conmigo en el paraíso", yo no te preocupes. Jesús viene a encarnarse, a nacer con nosotros, con la finalidad de retornar, donde su Padre, nuestro Padre, y llevarnos con Él; ese es el mayor regalo: "El Hoy estarás conmigo, de cada uno". Hoy tú, mañana tú, pasado tú; y así cada uno, uno por uno, a todos nos va tocando, disfrutar de su Reino, del Paraíso.
Concluyó haciendo una reflexión y pidiéndole a Santa María, Nuestra Señora, que este mes celebramos mucho, interceda por nosotros; y nos quite el miedo a nuestros destino final, ayudándonos a ser vigilantes, caritativos, justos, responsables, sobre todo, porque hoy lo recordamos nuevamente, por petición del Papa: respetuosos de la vida que comienza, respetuosos de los niños que les tocaría venir a este mundo; y que les interrumpimos de la peor manera su llegada.